¿Que esperar del tratado de libre comercio de EE.UU. con Republica Dominica y Centroamérica?

En los idóneos modelos planteados por los economistas, quitar las barreras comerciales entre los países conduce a mayor prosperidad. Pero las cosas son más complicadas en la vida real.
RD-CAFTA, el acuerdo de libre comercio de EE.UU. con Republica Dominicana y Centroamérica, finalmente fue ratificado por el congreso de los Estados Unidos a finales de julio después de una larga batalla política, y firmado en ley la siguiente semana por el presidente George Bush. De los seis signatarios del tratado, Solo el Salvador, Honduras y Guatemala lo han ratificado hasta ahora. Pero a pesar de obstáculos políticos, Costa Rica, Nicaragua y la República Dominicana parece que lo ratificaran durante de los próximos meses. Tal parece que, al igual que en los Estados Unidos, las razones para su ratificación son probablemente más políticas que económicas.
Como sugiriese el Banco Mundial, un partidario del RD-CAFTA, en un informe en junio, pronosticar los efectos económicos del tratado es más arte que ciencia. Aquellos predispuestos a favor del libre comercio ven grandes ventajas económicas, mientras que los proteccionistas prevén un desastre para los pobres de la región. Pero es poco probable que el RD-CAFTA provoque muchos cambios repentinos. Más de 80% de las exportaciones de la región hacia los Estados Unidos entran ya libres de impuestos como resultado de acuerdos regionales y bilaterales que van a partir de los años 80 y, para los productos más vulnerables a la competencia, tal como arroz y muslos de pollo, las tarifas escalarán solo gradualmente a cero durante el curso de los próximos 20 años.
Paradójicamente, el impacto más grande de este tratado comercial no estará, probablemente, en comercio como tal, sino en la inversión. La mejora es probable que venga no solamente de inversionistas Norteamericanos, pero también de Europa y Asia que vean el tratado como muestra de la estabilidad de la región. Si ocurren aumentos análogos a los que ocurrieron en México en la estela del acuerdo de libre comercio norteamericano (NAFTA), proporcionaría un alza económica enorme para una región la cual en este momento sigue teniendo una infraestructura sorprendentemente básica como por ejemplo Nicaragua, el más pobre de los signatarios del RD-CAFTA, el cual todavía no tiene ninguna carretera pavimentada que llegue hasta su costa atlántica.
Incluso en el peor caso, en el que el impacto tanto en el comercio como la inversión sea insignificante, la misma estabilidad tendría valor, discute Jorge Mario Martínez-Piva, economista de las Naciones Unidas. De hecho, Jaime Rivera del Banco Latinoamericano de Exportaciones (Bladex), un banco supranacional regional especializado en comercio exterior para la región latinoamericana, cree que el RD-CAFTA hará a los negocios de la región más competitivos y más abiertos al escrutinio. Esto, él predice, conducirá a un círculo virtuoso que forzara a los gobiernos también a ser más abiertos, debido a la presión de las negociaciones.
Otra ventaja probable es un aumento en comercio intrarregional. Aparte de Costa Rica, las economías en la región son fuertemente dependientes de el mercado de Estados Unidos. Las exportaciones a los Estados Unidos en todos los casos son de por lo menos la mitad del comercio del total y, en el caso de la República Dominicana, tanto como el 84% de ganancias de la exportación. Roberto Artavia Loria de INCAE, la escuela de negocio principal de la región, dice que el RD-CAFTA eliminará muchas de las barreras no arancelarias actuales al comercio intrarregional (tal como regulaciones político motivadas de la salud), de tal modo permitiendo crecimiento en las materias tales como los aceites y los productos lácteos. Las presiones competitivas crecientes es probable que obliguen a las economías de la región a diversificarse alejándose de los commodities (materia prima) –aunque de todos modos haría frente a la competencia cada vez más feroz de economías más grandes como China y Brasil y otros en sectores de valor añadido. "usted no puede negociar arroz por vehículos Toyota," Sr. Artavia afirma.
Los impases políticos restantes parecen manejables. Aunque las opiniones se dividen en América Central, el sentimiento contra políticas del librecambio no es tan fuerte como los activistas anti-globalización. Una encuesta el mes pasado en Costa Rica declaro que el 47% de los encuestados creen que el RD-CAFTA traerá ventajas económicas (bajando, obviamente, de el 59% al año anterior), mientras que el 45% creen el tratado aumentará pobreza.
En Nicaragua, el RD-CAFTA está causando nuevas tensiones en la alianza tenue entre los Sandinistas izquierdistas, que oponen el tratado, y los liberales de la derecha, que lo apoyan. Sin embargo, en una ilustración clara sobre la estabilidad institucional que los autores del RD-CAFTA dicen traerá el tratado, Daniel Ortega, el jefe y líder de los Sandinistas, ha prometido que si se ratifica el RD-CAFTA seguiría los términos del tratado con la simple condición de que se le otorgue el triunfo a su partido en las elecciones del 2006 (lo cual es poco probable). Las memorias del embargo comercial impuesto por los Estados Unidos durante la guerra civil Nicaragüense, que apoyaron los contras de la derecha, siguen estando vivas en Nicaragua, provocando hasta que los izquierdistas crean que las restricciones ahora impuestas a los Estados Unidos por RD-CAFTA podrían probar ser útil.
Es muy probable que Panamá siga los pasos de sus vecinos con un pacto comercial bilateral con los Estados Unidos en los próximos seis meses. Ambas partes dicen que un acuerdo ha estado cerca por mucho tiempo, pero las negociaciones se han retrasado debido a que el RD-CAFTA ha estado pendiente. Los países andinos también parecen impacientes por seguir el juego. Un área de libre comercio de las Américas, que no hace mucho parecía estar muerta, ahora está comenzando a parecer una posibilidad distinta.

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