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La diplomacia en la era de la Inteligencia Artificial

¿Oportunidad o reto?

A principios del año pasado recuerdo haber visto un documental de la división Frontline de la cadena PBS de EE.UU. que se llamaba “En la Era de la Inteligencia Artificial” el mismo hablaba sobre como la Inteligencia artificial cambiaba el mundo para mejor y para peor, y uno de los temas tratados era sobre el miedo que existe de que la misma sustituya a los humanos.

Al igual que muchas otras áreas de labor, en el mundo diplomático también existe el temor por parte de los actores de que podrían ser sustituidos por Inteligencia Artificial en el futuro. Yo por mi parte, pienso que la Inteligencia Artificial es la mayor amenaza, pero a la vez creo que presenta una de las mayores oportunidades.

Antes que nada, me gustaría señalar la profunda ironía que puede significar que los diplomáticos hoy en día les teman a los robots, pues por siglos los diplomáticos fuimos entrenados para pensar de una manera fría y analítica con tal de cancelar las emociones humanas y así manejar las relaciones entre los estados de manera mas eficiente. Es por lo que las reglas de la diplomacia moderna han sido diseñadas para constreñir las emociones, el protocolo diplomático codifica las interacciones entre los estados e incluso la expresión de sentimientos, para asegurar que no haya una sobre reacción o un mal calculo, esta es una de las razones por la cual todos los países rotan a sus diplomáticos de manera regular cada tres o cuatro años para evitar que los mismos se vuelvan muy emocionalmente involucrados con el país receptor.

Hoy en día la peor referencia que puede hacer un diplomático de otro es decir que es muy apasionado, pues a los diplomáticos les gusta pensar de si mismos como dependientes de la razón y no de la emoción, mas bien con análisis factico, objetivo, cuidadoso y nunca usando prejuicios. Siempre preferirán la paciencia sobre la agitación, por eso siempre van a preferir las reuniones a puertas cerradas donde puedan interactuar con cada cual racionalmente y casi científicamente.

Pero este tipo de diplomático está siendo expulsado lentamente, pero a un paso asegurado por la verdaderas maquinas, hace relativamente poco no había acceso a información que existe hoy en día con unos simples “click”, el procesamiento de datos era algo incomodo, lo cual conllevaba una inversión intensa de tiempo. Esto en el mundo diplomático les daba una gran ventaja a los países con mayor infraestructura, donde su burocracia era mas grande y mejor organizada y de igual manera había una gran ventaja para los individuos que podían absorber mas información y datos memorizándolos para luego reusarlos en el momento correcto, básicamente los diplomáticos nos estábamos manejando como grandes maestros de ajedrez con impresionante capacidad de memoria.

Cada día las computadoras van a tener un mayor rol consultivo, por ejemplo, ya hoy es común que las personas en medio de una reunión consulten en sus celulares, por lo que a futuro en vez de tener a un asesor hablándote al oído va a ser mas común tener una maquina ayudándote, verificando así los hechos en tiempo real avisando cuales errores evitar proveyéndote con escenarios y recomendaciones.

Pero cuando hablamos de negociación, la parte mas noble de la diplomacia es donde la cosa cambia de matiz ya que las maquinas son y seguirán siendo grandes manejadoras de información, pero en la negociación se envuelven juicios políticos, responsabilidad asumida, entre otros.

Aun siendo así la información es la parte mas importante de cualquier proceso de negociación, en especifico dentro de la diplomacia, ya que se requiere acceso a datos, anticipación de resultados, evaluar fortalezas e intereses comunes y otras cosas en lo cual la Inteligencia Artificial puede hacer grandes aportes, por tanto podemos concluir que en cualquier caso las computadoras van a ser mejor que los humanos en ser artificiales y esto está completamente bien y no podemos tener remordimientos ya que ser artificiales no es muy útil en la diplomacia actualmente. ¿Por qué? Porque la diplomacia está cambiando y esa diplomacia de ser un robot tuvo su justificación en un tiempo pasado, en el cual la información era la mercancía mas preciada y escasa, únicamente explotada por un limitado numero de personas, representando un numero aun mas limitado de estados.

La diplomacia europea del siglo 19 tenía en común los miedos de los levantamientos populares en contra de la autocracia, un poco mas reciente la diplomacia de la guerra fría tenia en común el miedo a una guerra nuclear, pero esos ya no son nuestro mundo, el mundo en el que vivimos hoy parecería que no tenemos nada en común, y peor no hay ninguna idea real de que se debe hacer porque la digitalización está interrumpiendo el poder y la ideas, aplanando el mundo y dejando a la gente con la inseguridad de a que aferrarse, la organización está retrocediendo al mismo tiempo que la tecnología continua progresando y para los gobiernos ya no hay un solo miedo existencial abrumador para instilar disciplina y así empujando hacia la cooperación, mas bien, lo que hay es una competencia de diferentes miedos flotando en el ambiente.

En este mundo la tecnología está mas bien incrementando la polarización, podemos ver como es mas fácil tener diez mil seguidores en twitter por mensajes negativos que cien por publicación de mensajes positivos. De igual manera si tomamos como ejemplo la creación de la prensa escrita, podemos ver como las nuevas tecnologías pueden ser explotadas de manera negativa antes que ser utilizadas para cosas positivas. En la actualidad hemos visto como la Inteligencia Artificial ha estado siendo usada para propagar desinformación, desestabilizar sociedades, influir en elecciones y sin darnos cuenta colectivamente estamos resbalando o bien caminando como sonámbulos hacia un peligroso vacío de política legal y moral, lo cual algunos le llaman la era de Posverdad.

En esta época no necesitamos a diplomáticos que quieran pretender ser robots y tratar de manejar el mundo como si fuese algún tipo de computadora, sino mas bien necesitamos que los diplomáticos utilicen los robots para salvar a la humanidad de si misma y para esto debemos asumir la tecnología para movilizar a la gente hacia cooperación, regulación, negociación alejándola así del confrontamiento. Ya sabemos que la conectividad no es suficiente para que la gente se conecte entre si, la misma debe ser motivada en torno a temas que apelen a los intereses comunes, pero también a su sentido de propósito y al deseo de ser parte de algo mas grande.

Debemos agradecer que como diplomáticos aun tenemos el activo de poder hablar cara a cara los unos con los otros, pero debemos recibir con optimismo la ayuda de la Inteligencia Artificial para así poder hacerlo de manera mas sistemática y eficiente. Debemos ser agradecidos ya que esta gran lucha podría desencadenar a nuestra humanidad, poniéndola nuevamente en el centro de todo lo que hacemos, estaríamos igual que al principio antes de los tiempos robóticos de la diplomacia donde existía la motivación de convencer a la gente de que la polarización es una calle que no tiene salida.

Es por lo que debemos en vez de tenerle miedo, asegurar que esté abierta para todos ya que como hemos visto la Inteligencia Artificial puede hacer a los poderosos mas poderosos y puede hacer el mundo mas polarizado, pero bien utilizada puede nivelar el terreno de juego entre todos los actores proveyendo a los pueblos mas pequeños con recursos diplomáticos que anteriormente no podían si quiera imaginar.

Por: Horacio Vicioso Galán

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