Recién acabo de leer un libro llamado “The World Is Flat” en español “El Mundo es Plano” escrito por Thomas L. Friedman en el cual nos relata como durante una reciente visita a la India se percató de que el mundo ya no era redondo como dijo Cristóbal Colon, sino en cambio que era plano. Nos cuenta que hoy día los países pequeños y los grandes tienen a su alcance un sinnúmero de herramientas las cuales los hace a todos de igual dimensión en muchos aspectos, debido a que mediante el uso de estas, los países pequeños tienen la misma capacidad de respuesta que los grandes.
Esto se debe según Friedman a que en los últimos años, un enorme cantidad de acontecimientos en la esfera internacional han transformado los criterios, los métodos y los instrumentos tradicionalmente conocidos para hacer posible y efectiva las relaciones entre los pueblos. Estamos frente a una sociedad mucho mas universal.
El fin de la Guerra Fría, la disolución de la Unión Soviética, la unificación de Alemania y la Guerra de los Balcanes, han sido acontecimientos que sin duda han transformado los soportes tradicionales del equilibrio internacional después de la segunda guerra mundial.
Esta globalización en general que amplía aún más los espacios meramente económicos incluyendo, los sociales, políticos y culturales, no sólo exige de una diplomacia más dinámica sino que en su conjunto hace que las relaciones internacionales tengan más importancia que la que tradicionalmente ha tenido. Apenas hace una década no nos imaginábamos el ritmo de cambios económicos y políticos que se estarían por producir dentro de la comunidad internacional, aunque los factores ya existan desde los años 90 pero para el siglo 21 se ha dado una convergencia, según Friedman, la cual ha producido cambios en el comportamiento de las sociedades – ejemplo de esto es como en el 2003 Southwest Airlines razonó que habían los recursos precisos para que la gente pudiera imprimir sus propios boletos aéreos desde su propia casa, y otro ejemplo que cita el autor es que la compañía Konica Minolta creó una maquina que es scanner, fotocopiadora, fax, impresora y envía correos electrónicos al mismo tiempo. Por tanto hoy día no sólo se mueven aceleradamente informaciones de uno a otro lado del planeta sino también el capital y las mercancías se desplazan a una velocidad que nos sitúa en un contexto totalmente distinto.
Sin duda estar inmersos en un mundo global y plano, nos desfigura el esquema tradicional en el cual hemos estado inmersos especialmente a partir de la Guerra Fría.
Si algo hemos aprendido de esos años en la comunidad mundial es que la negociación sigue siendo la gran vía para la solución de conflictos. También los amantes de la diplomacia hemos entendido que el ejercicio de dicha actividad tiene que adaptarse a los nuevos cambios históricos y ser definida de acuerdo a cada realidad nacional y contexto regional. Aun así la esencia de la representación diplomática no podrá ser superada y la embajada como ente estructural de esa representación tampoco, pero en un mundo plano se tendrán que usar las nuevas herramientas como la video conferencia, la tecnología Wireless o Internet Inalámbrico, entre otros. Todas estas citadas haciendo posible una inmediatez en las comunicaciones y relaciones interestatales.
Todos estos nuevos engranajes constituyen el mayor de los retos para los Diplomáticos ya que para poder representar efectivamente y dignamente a sus países dentro de este nuevo contexto mundial, deben entender estos extraordinarios cambios, definir estrategias y conocer los verdaderos intereses y valores de las sociedades aceleradamente cambiantes en un mundo que ha sido transformado.
La realidad en la que se mueve el agente Diplomático ya no es tan simplemente interestatal como lo era en el pasado, ya que tradicionalmente los actores internacionales habían sido sólo los Estados. Hoy en día existen también un sinnúmero de organizaciones internacionales, factores y realidades tan dinámicas, que nos sitúan ante un plano tan disímil como retador.
Estamos entonces frente a una nueva realidad compleja: el mundo ha sido aplanado. La inserción exitosa o no en ella, dependerá de la disponibilidad que tengamos en asumir los cambios estructurales requeridos y de ver el mundo hacia adelante, sin complejos y con optimismo.

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