"El presidente no se adaptará o se retirará", puntualizó el entonces secretario de Estado Colin Powell en su primera entrevista después de la victoria de Bush en las elecciones de EEUU del pasado día 2 de noviembre.

"Es una continuación de sus principios, sus políticas, sus creencias", añadió Powell, quien hizo hincapié en que Bush ha obtenido un mandato para seguir una política exterior que se ajusta al interés nacional de EEUU.
Powell dijo que la política exterior de EEUU ha sido enérgica en cuanto a sus desafíos, y el presidente seguirá en esa dirección.
Luego de la renuncia de Powell el pasado viernes 12, todo parecía indicar que Condoleezza Rice seria la mas lógica decisión por parte de Bush como sucesora de Powell lo cual confirmamos en el discurso propiciado por el mandatario en horas del medio día (local) del martes 16. Esta es solo la segunda mujer en la historia de EEUU que ocupa este prestigioso cargo y de estas la primera afro americana.
Condoleezza Rice ha sido a la vez mentora y protegida del presidente George W. Bush en sus primeros cuatro años en la Casa Blanca, de modo que el primer mandatario deberá sentirse a gusto con la ex decana de la Universidad de Stanford al frente del Departamento de Estado.
Ambos pueden hablar con afabilidad y sin rodeos, sin la menor divergencia, acerca de lo que consideran como amenazas para la seguridad nacional. No hay razón alguna para intuir que esa camaradería vaya a deteriorarse.
Además esa relación deberá dar como resultado una mayor sensación de seguridad para Bush, que ya no recibirá las advertencias del ex secretario de Estado Colin Powell acerca del impacto que ocasionaría una política unilateral y agresiva sobre aliados y enemigos a nivel internacional.
"Es una persona muy capaz", dijo Zbigniew Brzezinski, ex asesor de seguridad nacional del presidente Jimmy Carter, en una entrevista concedida el martes.
Pero en una nota de advertencia, Brzezinski cuestionó que la complejidad de la actual situación de los Estados Unidos pueda ser reducida a "fórmulas grandiosas" que no aceptan variaciones.
"Uno no puede reducirlo todo a la guerra global contra el terrorismo", dijo Brzezinski en la entrevista.
Rice, que asesoró a Bush sobre cuestiones de política exterior y seguridad nacional, no ha indicado nunca públicamente que tenga diferencias de opinión con el mandatario. La funcionaria ayudó a Bush a responder a los ataques del 11 de septiembre del 2001 declarando la guerra contra el terrorismo, y participó en los preparativos de la guerra de Irak.
El martes no hubo indicios de oposición enérgica alguna al nombramiento de Rice en el Senado dominado por los republicanos.
Finalmente y juzgando por los sucesos de los últimos años la continuidad de una política exterior “enérgica” por parte de Bush es muy preocupante. Y podría tener consecuencias sociales muy serias para Estados Unidos, además de consecuencias económicas muy graves para el mundo y no menos importante, como lo describió Brzezinski, no se podrán seguir achacando todo a la guerra global contra el terrorismo y mucho menos disfrazando las intenciones en una postura mesiánica.

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