Recientemente acabo de leer un libro llamado “El Gran Complot” escrito por Robert Goodman, el cual fue una sugerencia de un amigo, y aprovecho este medio para hacerles un breve relato sobre el mismo:
Como modo de introducción al tema tratado quiero aclarar que la temática conspirativa paranoica, es decir, aquella que se basa en afirmar que nada es lo que parece y que detrás de cada acción, acontecimiento o simple situación hay una mano que planea y ejecuta lo ocurrido, es tan antigua como la propia historia del hombre. Y es que el creer que existen fuerzas poderosas que mueven los hilos de lo que pasa tras lo aparentemente evidente le da a determinados sucesos la fuerza y la aparente "comprensión" que desde los propios hechos muchas veces nos resultan a la par de sorprendentes, inexplicables.
A lo largo de su existencia el ser humano ha vivido lo que para muchos se denominan dos realidades: lo que se ve a simple vista, lo que es "público y notorio" para la población, para la ciudadanía, y lo que no se ve pero que sucede de igual forma. Los tejemanejes en la historia, las dobles moralidades, las trampas, las propias conspiraciones, los engaños, las alianzas de poder, las medias verdades... han sido siempre moneda de cambio para los gobernantes y, por extensión, también para los gobernados.
Todo ello, que parece ser ha sido una constante a lo largo de nuestra existencia y que muchos creían desterrado de la conducta de nuestros gobernantes, al menos en aquellos lugares donde la democracia parecía haberse asentado con la fuerza que legitiman las urnas, para unos pocos sigue sucediendo, y ahora de una manera mucho más evidente debido a que la globalización ha hecho que las decisiones de un determinado gobierno pueda, a la larga, afectarnos a todos.
Al menos esa es la opinión del autor, el cual nos sorprende con una serie de datos sobre sucesos históricos (tanto pasados como contemporáneos nuestros), que en muchos casos nos va a crear la duda sobre si la versión oficial es la buena, o si la versión conspirativa paranoica es mejor y más plausible. Sea como fuere, lo único que sí podemos afirmar es que el lector que se meta de lleno en los contenidos de esta obra no va a quedarse indiferente, ya que su mente va a experimentar accesos de duda ante las muchas situaciones que uno creía asentadas como verdades inamovibles y que, al menos con este trabajo, pueden resultar no ser tan sólidas.
La base argumentativa de la obra de Goodman es la posibilidad de que, a lo largo de nuestro devenir histórico, los destinos de los hombres hayan sido regidos por una elite de políticos y gobernantes que, en su mayoría, han pertenecido (y pertenecen) a sociedades secretas que desde la sombra han conseguido influir no sólo sobre esos dirigentes, sino sobre las decisiones de los principales líderes mundiales. Para ello, el libro disecciona la historia para dejar al descubierto evidencias supuestamente claras sobre aquellos intereses poco transparentes que se esconden tras tantas decisiones políticas y económicos controvertidas. Según el propio autor, y eso queda claro a lo largo de "El Gran Complot", se está diseñando una política globalizada, tanto económica como bélica, que busca como única finalidad la creación de un Nuevo Orden Mundial, para conseguir dirigir la sociedad bajo un gobierno mundial único.
¿En qué sustenta esas suposiciones? Pues en muchas teorías y supuestas pruebas que teorizan sobre diversas materias controvertidas. Lo que hace que una conspiración sea buena es cuando nos hacen pensar en la posibilidad de que puedan ser ciertas. Esa la magia de las conspiraciones. Es lo que nos ofrece "El Gran Complot".

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